miércoles, 24 de septiembre de 2014
Estos días raros.
Hay días, tan extraños como este, en que mi concentración no resiste a más de una hora de ejercicio y no me arrepiento de ello. Es entonces cuando comienzo otra tarea. La que sea con tal de olvidar el resto de la tarde que tengo responsabilidades. Suelo malgastar el tiempo, me voy por las ramas en todos os sentidos. Sin embargo, los días como hoy invierto el tiempo en mimarme. Bailo porque echo de menos las clases que se convirtieron en rutina durante tanto tiempo. Echo de menos incluso los calentamientos de media hora frente a la barra. Quién me lo hubiera dicho... Empleo mi tiempo y mi cuerpo según los caprichos de la música, y de repente soy feliz. Otros días escribo algo, y me planteo mil y un proyectos que nunca sobrepasan el límite de mis intenciones. En este tema soy, en fin, una persona realizada a medio realizar.
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